Me atraen mucho las personas abiertas a aprender cada día. Es un rasgo muy definitorio, y me gusta. Pero hoy, frente a la transformación tecnológica sin precedentes que se avecina, ya no solo me gusta, lo considero esencial.
En la era de la Inteligencia Artificial, adaptarse y formarse es una necesidad crítica.
Pensaba en esto a raíz del video sobre cómo Singapur prepara a sus ciudadanos para la era de la IA.
Nadie cuestiona ya que las nuevas herramientas de IA están creando un impacto significativo en diversos sectores. La velocidad con que la inteligencia artificial está evolucionando, SORA es solo el último ejemplo, demostrando la necesidad imperativa de adaptarnos tanto social como educativamente.
Este paisaje de IA en constante evolución plantea desafíos. Como es normal, la imprevisibilidad de su progreso y el impacto en el mercado laboral, las normas sociales y las cuestiones éticas suscitan preocupaciones.
Ante este panorama, la iniciativa proactiva de Singapur me gusta. Y me encantaría que en España se hiciera algo así. Un modelo de subvención educativa para que profesionales en mitad de su carrera se formen en inteligencia artificial como respuesta a la incertidumbre en torno a la evolución de la IA y su impacto en el mercado laboral.
En 2024, el aprendizaje continuo y el desarrollo de nuevas habilidades son imperativos claros. Si queremos que esta nueva revolución sea inclusiva y genere bienestar en toda la sociedad, debemos promover un entorno de aprendizaje intergeneracional. De lo contrario, mucha gente se quedará atrás. Y eso, siempre, genera problemas.