Entender va antes que hacer. En 2024, no se trata de programar. Lo que cuenta es la transformación de ideas en soluciones.
En su último artículo sobre el no-code, Scott Brinker argumenta que la verdadera habilidad en este nuevo escenario no es programar, sino saber qué se necesita hacer y por qué.
Las máquinas ya nos han superado en cuanto a habilidad en la escritura de código; ergo, entender el qué y el porqué detrás de lo que construimos es, por ende, mucho más valioso que manejar la sintaxis compleja de un lenguaje de programación.
Quizá siempre lo fue, pero en 2024 ya no hay duda: la importancia de la experiencia, el dominio de la materia en cuestión y el pensamiento lógico y programático son más importantes que el conocimiento técnico.
La proliferación de las herramientas no-code, las interfaces conversacionales de #IA y la ubicuidad del machine learning por refuerzo en las herramientas de productividad hacen que, en esta nueva era, la conceptualización y la abstracción de ideas se conviertan en las habilidades más valiosas.
Hoy, individuos con conocimientos especializados, pero sin formación en programación, pueden materializar sus ideas. La barrera entre quienes pueden y no pueden crear tecnología se está desvaneciendo. Y este cambio no es baladí.
What a time to be alive!
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